NOTA 72: Riesgos del "Juego Canino" Mal Entendido

1. La Escala Incorrecta de Interacción

Cuando se juntan perros de tamaños muy dispares, incluso si uno intenta “jugar”, la diferencia de peso y fuerza hace que cualquier movimiento brusco o intento de dominancia (como montar, placar o morder el cuello) pueda resultar en una lesión grave o fatal para el perro más pequeño, sin que el perro grande tenga necesariamente una intención maliciosa.

2. Medición de Dominancia y Territorialidad

Los perros, por naturaleza, buscan establecer jerarquías. En un parque o espacio común, un encuentro puede escalar rápidamente por:

  • Perros Inseguros: Pueden recurrir a la agresión defensiva si se sienten acorralados o desafiados.
  • Perros Reactivos / Dominantes: Pueden interpretar la aproximación o el juego del otro como una falta de respeto o un desafío a su estatus, lo que lleva a un enfrentamiento directo.
  • Confusión de Señales: Las señales de calma o de juego de un perro pueden ser ignoradas o malinterpretadas por otro, especialmente si están estresados o tienen estilos de juego incompatibles.

3. Ausencia de Vínculo Previo

El verdadero juego seguro ocurre mejor entre perros que se conocen: Ya han establecido una jerarquía o un entendimiento mutuo.

Tienen estilos compatibles: Ambos disfrutan de la misma intensidad de juego (e.g., no un perro tranquilo con un perro que muerde y salta mucho).

Juntar perros desconocidos en un entorno de alta excitación (como un parque para perros) elimina este factor de seguridad, incrementando la probabilidad de que la “medición de fuerzas” termine mal.

4. El Estrés y la Fatiga

Un juego intenso y prolongado eleva los niveles de excitación. Un perro que ya está fatigado o sobre-excitado tiene más probabilidades de perder el control de sus impulsos y responder a un estímulo (como un pequeño empujón o un ladrido) con agresividad real en lugar de con una señal de calma.

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En memoria a ZIMBA, Ovejero Australiano, víctima fatal de un mal llamado “colegio canino”.